Los parques
Los parques.
Amados lugares donde el juego afloraba. Las carreras, los toboganes, los castillos de arena.
Nuestro primer parque en Palazuelos, con
su suelo almohadillado. Ibas en tu moto, bien motorizado. Nos saludaba un gato
al entrar. Te gustaba escalar, y tirarte por la cuesta. Y desde arriba del
tobogán, mirarme con esa mirada eterna y profunda, mientras yo con precaución
te esperaba abajo. Nuestro segundo favorito: los asientos de Valsaín. Al lado
del río, donde te bañabas desnudo. y hacíamos picnic. siempre mamá abajo esperando,
y mamá también se subía a tirarse. nos montábamos en los columpios juntas.
Nuestro parque especial, donde conociste a tu mejor amiga: Lía. el parque de Cabanillas.
qué chiquitito, y qué bonito. Nuestro cuarto parque, el de la carretera de
Palazuelos. y nuestro quinto, el de Torrecaballeros. Cuántos ratos montando
juntas, haciendo castillos, y compartiendo amor a través del juego. Tu bici roja, la protagonista de los trayectos. La maleta roja llena de botes de plastilina vacíos con los que hacíamos las torres. El parque
del barco: el barco de Olivia. El parque de casa de Lía y Laia. Grandes amigas.
En este tiempo sin ti, he caminado por los parques buscándote. Buscándote en nuestros recuerdos, para poder hacerte presente. Me he tirado sola por el tobogán, y también, me montaba en los artilugios estos que tienen muelles. Sobre todo los de perro, esos que tanto te gustaban. Todo, para poder estar contigo en mi corazón, cuando tu ausencia mata. Reconozco pensamientos de: “si te ve alguien, una adulta “sola” montándose en un tobogán??” y la sensación del juicio ajeno. Pero lo cierto es que, poco me importa. Ahora, los parques nuevos donde no he estado contigo son estímulos para mi mente que te dice: este te encantaría. O, de pronto, sigo una intuición caminando por algún lugar, y acabo en un parque, reconociéndote cerca de mí. Me guías para que pueda continuar adelante.
Duele entrar. Duele mucho. Duele es una palabra que se queda corta. Pero, cuando puedo hacerlo, hay algo muy reconfortante y es que, los recuerdos que afloran son de un Amor tan enorme, que estoy contigo. Respiro nuestro amor y me siento Viva. El Amor continua, fluye, se mueve. De otra forma, pasar de largo, me corta la respiración y el miedo me come. Trato de elegir el Dolor y la Amor, si voy liviana. y esto depende momento a momento.
Entro cuando no hay niños/as. Esto me cruje adentro, de momento. Es la mayor prueba real de que Pablo no está, y el trauma me aleja: me protege de la locura. Quizás, en algún momento, consiga hacerlo. O no. No es una meta.
Cuando paso por un parque y veo niños con sus madres, algo muy profundo cruje y grita adentro. ¿Por qué yo no? ¿qué ha pasado? ¿por qué esta desgracia? y lo dejo sentir, y lo dejo estar. Es legítimo. Siento envidia de las madres que pueden hacerlo. Una envidia sana, con las que quiero recordarlas lo afortunadas que son.
Dejo algún juguete en algún parque para que algún niño pueda jugar con él, como si entregara mi amor por ti en un juguete.
Y, en algún parque nuevo, de hecho, en La Gomera, he encontrado juguetes que te encantaban, como el parking de coches, o el carrito de la compra! ¿Verdad que es increíble? Son juguetes que doné, y que me arrepentí de hacerlo. Y que, de pronto, en una isla remota, me los encuentro. Gran sincronía, pues comencé a Recordar: Re-Cordis: Volver al Corazón. Y oigo tu voz diciéndome: "Mami, juega para nosotras". Así hice: metí cosas en el carrito y lo moví por el parque, y después, jugué con el parking de coches. Este día, en concreto, antes de esta experiencia, sentía una pena tan profunda y enorme que apenas podía moverme. Fue parar en una farmacia, y de nuevo, algo (intuición-pablo) me dijo que girara la calle. Me encontré con el parque. Sabes, la Pena no se fue después de jugar, pero sí apareció el Amor y la Presencia de Pablo. Esto llenó la Ausencia y la pena de la pérdida, y entre todo esto, transité las horas siguientes más conectada con el Amor, y por ende, más tranquila.
Al principio de mi duelo iba mucho a los parques, ahora no voy apenas. No los busco, solo paro si me los encuentro. Y es que mi duelo está en una fase de trauma complicada, y aparte de mi cansancio continuo y alguna consecuencia física más, comencé, hace unos meses, a soltar internamente a la madre que fui, para poder respirar mejor y sufrir menos por el apego. Es decir, a nivel práctico, decidí recoger y guardar algunos juguetes más que había en casa, una casa nueva en la que estoy que no era nuestro hogar, con lo que esta novedad supone para el cerebro y la ausencia de recuerdos. Y, también decidí dejar de jugar continuadamente, pues sentía que mi relación con Pablo estaba cambiando y no necesitaba usar el juego para hacerle presente. Ya lo estaba de otra manera. Soltar esta parte ha tenido una consecuencia de pena super honda, que me ha dejado y me deja muchos días seguidos sin energía vital. Totalmente normal como consecuencia del soltar. Imagínate: estaba criando en la fase más activa: todo era Pablo y la crianza. Y de pronto desaparece y me quedo en absoluto vacío y destrucción. Soltar a la madre que fui para Pablo está siendo un duro ejercicio, en el que de forma natural bailo de nuevo a ir a los parques, o a jugar a algún juego. o no.
Sin restricciones, sintiendo lo que haya, voy caminando este camino sin un protocolo mental, pero sí con una dirección: la de mi corazón.


Hola Noe, que mochila mas chula, es una mariquita como mi coche. Que buenos esos viajes a la Gomera y esas sincronicidades. Y que duro soltar una maternidad. Ya sabes que yo suelto la niña herida y acepto la decisión de mi madre de marchar. Creo que no son procesos contrarios pero si que los caminos van en sentido contrario. Si tuviera que imaginarme que ya no soy madre. Que mi dedicación en la vida ya no está. Que soy "libre" de nuevo. Pues me quedo en blanco. O mejor dicho en negro. Mao soy capaz de imaginármelo. Es un axioma, soy madre. Me viene en este momento la corta de un pino en el bosque. Con motosierra. El pino vivía. esta conectado con el cielo y la tierra y en unos minutos y mucho ruido, ni una cosa ni la otra.No puedo poner punto y a parte para dejar espacio y respirar. Para seguir escribiéndote que siento tu pena. Y que también pasara. ya sabes que yo me he quedado paralizada cuatro o cinco "embarazos" y luego el agua vuelve a correr, las flores a oler y eso, del duelo al vuelo, los pájaros y las mariposas. Y cosquillas y amigas y familia y poquito a poquito. Te quiero bonita Hoy vamos a reconocer plantitas.
ResponderEliminargracias bonita, por tu cariño y amor.
Eliminar