Cómo transitar el horror interno. Lo grotesco.
El No quiero:
No quiero pasar por aquí.
No quiero vivir esto.
No quiero.
¿Por qué a mí?
Y no hay nada que hacer, porque ya ha pasado. El daño está hecho.
El horror está servido en la mesa.
¿cómo una puede resolver estas sensaciones tan desagradables? ¿tan espeluznantes? aquellas imágenes que se grabaron a fuego en mi mente. y aquellas sensaciones corporales asociadas a la vivencia que hacen eco, día a día, en mi interior.
Ya son cientos de días de gritos, más roncos o más agudos. de llantos, más profundos o más ahogados. de asco, más profundo o más superficial. de terror, con más "teatro" o menos. de acuchillar suelo, colchones, o filetes. de dibujar en negro, en rojo, en gris. La expresión me trae alivio. Me trae respuestas. Me trae relajación, por un rato, pues se transforma. y en la transformación queda menos horror, porque se convierte en nuevas cosas. Voy ASÍ completando mi puzzle interior.
Doy gracias de tener las capacidades de poder hacerlo. Pues la emoción es mi aliada. Leo mis emociones y las de las demás personas con facilidad. Pero, siendo sincera, esto que siento es inadmisible de soportar. Me sale la palabra INHUMANO. Es inhumano soportar ver un hijo sin vida. Un hijo de 3 años. Un hijo que crecía. y que de pronto, quedó sin vida. Un hijo con una vida y una energía vital inmedible. Puedo poner el símil, muy alejado, de lo que es ver crecer una planta y que de pronto se queme bajo el sol, sin avisar. o que un proyecto laboral en el que estás poniendo mucho amor te lo roben. Te quedas, así. Quemada, abierta en cirugía, sangrando. Sin nada que poder hacer. Más que vivir el horror interior. De inevitablemente, morir en vida.
Unas horas antes reíamos y amábamos juntos. Unas horas después ya no le encontraba en su cuerpo. Y no pude hacer nada por salvarle la vida. Esto es otra de las cosas profundamente desgarradoras y frustrantes de mi experiencia. No estaba con Pablo. Y, para añadirle candela, ocurrió en un lugar donde he pasado tantas cenas y fiestas, con amig@s, desde bien joven. Así vino la desgracia servida en bandeja metálica. ¿No es, esto, profundamente grotesco? ¿Cómo vivir con lo grotesco plasmado en tus células hasta bien adentro?
La cruda realidad es que pasó en estas circunstancias. Por algo es. Yo sé que tiene y tendrá su sentido para mi evolución. He comprendido muchas cosas, sé que hay otras que llegarán. Hay cosas que aún no puedo mirar de cerca. Pues cuando me asomo por la mirilla, me recorren escalofríos muy fríos: de esos que te agarrotan entera.
Hay algo del proceso de soltar aquello/Aquel al que más amas. Por el que sientes el amor más grande y auténtico en ese momento, para tí. ¿Cómo soltar el Amor en mayúsculas? Es terrible.
Me di cuenta y ahí sigo, cada instante, de que su vida no dependió de mí. No pude salvarle la vida. ¿sabes, lo que significa esto? Que, se hacen una rajita en la rodilla, y ya estamos la mayoría con el botiquín de auxilio? Es, profundamente horrible. Impotente. Frustrante. Asqueroso. No sé qué más decir. Qué difícil es esto para una madre. qué difícil!! saber que, a nivel espiritual, la vida de nuestros hijes no nos pertenece, pero pensamos y sentimos que sí. Joder, la hemos creado con nuestra sangre y células: ¿cómo no vamos a sentir que nos pertenecen? hasta los 3-4 años seguimos fusionadas con ellas, ¿cómo no vamos a sentir que somos ellas? y es que, por mucho que sepa a nivel espiritual, y como me dijo una facilitadora de sistémica apenas unas semanas antes: "tu hijo es de la vida" y yo me cabreé lo más grande, a una madre en puerperio ni le entra en la cabeza ni es admisible escucharlo. Sabes, si hay algo temible en la experiencia de perder un hije pequeño es que sentimos su cuerpo como nuestro. Muchas seguimos durmiendo con ellos, apretujandonos con ellos, dandoles un abrazo porque lo necesitamos a veces más nosotras que ellos. Perder su cuerpo hace que me recorra una sensación de desesperación inmedible, de forma continua. Que por desgracia, no se puede aliviar con nada. nada de nada...Otra cosa que influye en la separación con nuestras criaturas es que su nivel de demanda y necesidad hacia nosotras es nivel 120. Nos encontramos entregando again and again, y yo me pregunto: ¿ellas pueden depender y nosotras no? ¿ellas dependen de nosotras, y nosotras debemos mantenernos centradas en nosotras? ¿cómo separar la dependencia física, mental, emocional y espiritual? ¿somos adultas, niñas, o ambas? La realidad es que volvemos a ser Niñas, dentro de cuerpos de Adultas. Y con esto no me refiero a ser infantiles: sino a sentirnos inseguras, vulnerables, con miedos, con heridas del pasado asomando. En mi experiencia que viví maternando, me di cuenta que debía pasar por aquí: por vivir que Pablo era él, y yo era yo. Pues si algo tenía claro, así como una declaración enorme cuando me quedé embarazada, es que iba a defender su libertad y autenticidad por encima de todo. Iba a impedir en la medida que me fuera posible las manipulaciones y las dependencias emocionales hacia él. Iba a hacer todo mi máximo. Fue mi lema. Lo hice poco a poco, despacio. Así se transcurrieron sus 3 años. Separándonos un ratito y después viviéndonoslo Todo. Apurándolo todo. Soltando el inmenso control que me invadía de saber cada cosa de él. Salté al vacío. Di el permiso de no enterarme de una parcela de la vida de Pablo. Pensaba que tampoco era tan grave. Sosteniéndolo, momento tras momento, yo pude comprender mis vacíos, dolores y miedos: la soledad es lo que trae si la miramos de cerca. Los que quería y necesitaba tapar con él, pues DOLÍA. Dolía mucho. Esto ha hecho que pueda saber mejor quién soy, darme amor y pasar cierto tiempo sola con gozo. Esto ha hecho que, en medio de este dolor y horror, encuentre momentos de conexión profunda y de paz interior.
Nos han vendido en muchos casos que el mundo es de color de rosa: que la muerte no existe y nos pensamos eternos, que las guerras son de los países pobres, que los suicidios, agresiones y los secuestros les tocan a otros. En mi Consciencia Familiar hay un "No más" por favor: ya hubo bastante. Enfermedades repetidas a edades jóvenes, muertes tempranas y trágicas, pérdidas de hij@s mayores y pequeñ@s, suicidio, adicciones. La carga es alta, sí. Por eso cuando escuchaba que una madre habia perdido un niño, yo me decía: "esto no me va a pasar a mí, ya he tenido bastante a mi edad, ya he sufrido mucho con las experiencias que he vivido y vivo. Ya estoy haciendo un camino de crecimiento interior muy importante con el soltar y los duelos"- Pensándome inmune a ello. Pero fíjate: es que solo me queda quedarme con la boca abierta. literalmente. escribo y la garganta me arde, algo me ahoga. ¿Quién me creo yo para pensar que no puede pasarme una desgracia de este calibre? mi mente y mi sufrimiento me decían que ya llevaba bastante encima en mi familia, y vivido en mi. Pero la Vida, que es mucho más sabia, y el gran Misterio que nos envuelve, que son nuestros planes de Almas aquí en la Tierra, me han hecho bajar la cabeza y ganar en Humildad. Mucha Humildad...Sé y transito, como persona y terapeuta, que los dolores no sentidos en los miembros de una familia, regresan en los siguientes miembros, buscando repararse. Pues el Dolor es una energía, una energía de la que, ni yo sabía, la utilidad que tiene. y aqui estoy yo, reparando lo no sentido en generaciones anteriores...como en alguna medida lo estarás tu, como tod@s...
A día de hoy, sigo buscando cómo resolver más este horror interno. A lo grotesco que vive en mi interior. No sé. Estoy en busca de otras herramientas que tienen que ver con el cuerpo: la danza butoh, el teatro-trauma. Para que mi alma pueda expresar lo temible que vive dentro de mí. y cómo no, para poder acompañar a otras personas. Para que, en esta obra de teatro que es la vida, haga este personaje que te cuento: el de la grotesca, la rara, la diferente. La que dice la verdad, la que se disfraza, la que da voces. La que está seria. La que va desnuda. La que, como dirían los críticos, monta el chou. Pero un chou del digno. Este personaje que aún quedó pendiente de expresar en su día, y que, hoy, me está devolviendo, literalmente, a la Vida. Y así, esta Noe pueda bailar y encontrarse con las Noes internas que ya están desplegadas.
Y hacerlo es, profundamente reparador.
Sé que estoy muy ayudada, siempre en esta tarea, por Pablo.
Y por ti Padre, pues,´
fuiste tu, Antonio,
quien no me dejó sacarle.
Pues el propósito del ser humano es completarnos, querid@s. Cuando emergen las partes de nuestra persona ocultas reprimidas y las integramos con lo que ya somos, nos expandimos. Estas partes internas tuvieron que reprimirse para poder sobrevivir al entorno en el que vivíamos. Es lo que en terapia llamamos "la Sombra". Por ejemplo: si a mi madre no le parecía bien que fuera desnuda, aprendí a taparme. Quizás de más: con una tendencia a ir con ropa ancha, pelo discreto, colores pálidos. Sin embargo, que lo aprendiera no significa que me guste o me haga feliz, simplemente lo hago por mi madre, ella es la que sabe y manda. Pero puede que llegue un momento de mi vida en que quiera ser más atrevida, y note un bloqueo con ello. El Miedo asoma. Si en este punto nos permitimos dar la mano al miedo, ver su mensaje y damos pasos hacia lo que verdaderamente queremos y ansiamos, podemos encontrarnos con los atisbos de libertad que anhelamos. Por ejemplo: me pongo ropa más colorida, me tiño el pelo, enseño la tripa...y así, voy, equilibrando el miedo con la libertad y la espontaneidad de ser (cuando pongo ejemplos arbitrarios que me vienen a la cabeza, pueden ser mios o no mios).
¿Dónde voy?
Cuando me levanto y Pablo no está.
¿Qué hago?
Sin ganas de vivir.
Las horas se amontonan
encima de una pila.
Y con ellas,
el dolor de mi corazón,
hace una pila al lado.
*Poemario de Duelo*
"Sentir el viento al caer, y el vértigo al vacio que te empuja a renacer...
la semilla despojada, se desnuda abandonada...
rompiendo olas...al brotar con su fragilidad, vulnerabilidad...
exponerse...buscando la virtud, de sacar sus miedos a la luz...
Sin sonrisa y conmocion
sin misa y funeral
sin un abrazo fraternal
cerraron el telón
llenaron otro avión
brindaron por la ausencia de la educación
limpiándose las manos
rebrotan los veranos
más que aquella floooor....."
La flor. Silvia Pérez Cruz



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