Lágrimas

Una inspiración que comenzó a surgir en mí desde que decidí hacer el Encuentro en Navafría. Sus aguas me llevaron a un sinfín de emociones y comprensiones relacionando el agua externa con nuestra agua interna. 

Una foto mía de hace meses cuando, sintiendo mucha desesperación, decidí salir a mojarme entera a la calle. Caía fuerte. No sabes cuánto me alivió. El poder de la Naturaleza para sanar no tiene límites. Bajó toda mi angustia y mi desesperación, pues Lloré con el agua de la lluvia. Grité con el agua de la lluvia, sintiendo su fuerza en mi cabeza. Me mojé de todas las emociones contractivas que tenía. Y las limpié.



 

El Agua ayuda a que nuestras emociones se movilicen, se limpien, fluyan.

A que nuestra mente se clarifique y no se quede encerrada y atascada en un dilema. Te suena la frase: "que fluya, que fluya". Ahí está.

El Agua de las Lágrimas, la expresión de nuestra Alma.

Comparto un poema de mis lágrimas.

Lágrimas que, por cierto, pueden ser las tuyas.´

Lágrimas

Lágrimas que van.

Lágrimas que vienen.

Lágrimas que caen.

Lágrimas que rompen.

Lágrimas en cascada, con fuerza.

Lágrimas a cuentagotas, frágiles.

Lágrimas en silencio.

Lágrimas con ruido. Con gente delante, con gente detrás.

Con personas mirándome impactadas. Con personas que ni se enteran.

A veces, lloro sola.

A veces, acompañada.

A veces poco,

A veces mucho

Los pensamientos de ese momento marcan la diferencia.

A veces no salen,

Pero siento como caen a raudales por dentro.

A veces, no hay. Sí hay una gran pena, pero no hay agua.

A veces, se atascan. Mi diafragma se bloquea y cuesta respirar. Un nudo aprieta desde mi estómago a mi garganta. Un quiero y no puedo. O no sé hacerlo.

A veces me las trago. Si necesito avanzar o estoy con alguien. Si no puedo más con esto.

A veces no me las puedo tragar, porque salen. Salen solas. No puedo más. Me tocas y sale el mar.

A veces, me las provoco porque los nervios de la desesperación me comen y sé que hay lágrimas allá abajo. Veo fotos de Pablo. Escucho una canción. O me leo a mi misma.

Pues, las lágrimas tragadas se atascan y se pueden convertir en ahogo y ansiedad.

Lloro de muchas emociones.

No solo es de tristeza.

A veces Sí. Lloro de absoluta pena.

Otras, de horrorosa frustración.

Otras, de rabia intensa.

Muchas, estoy cansada de las lágrimas.

Las lágrimas de la tristeza que no salen y se cronifican se congelan y acaban convirtiéndose en Pena. Apatía. Pereza. Abatimiento crónico. Nos enfriamos. Nos hemos helado. Hay frío siempre adentro.

Si las lágrimas de la rabia se atascan, su fuego nos quema por dentro. Algo nos arde en el estómago y quizás, en el pecho. Me requemo. Me resiento. Me quiero poder vengar.

Si las lágrimas de la frustración se atoran, hiperventilamos. La ansiedad asoma. Quiero avanzar, y no puedo. Quiero aceptar, y me niego. No, no, no. Los noes de la frustración reflejan el no puedo, la incapacidad, el no soy capaz de cambiar esto.

Qué impotencia, joder!

Y lloro.

Y grito al lado.

Lágrimas.

Benditas lágrimas, que alivian la opresión en mi pecho y el encogimiento de mi corazón, resultado del dolor.

Benditas lágrimas, que también surgen a consecuencia del AMOR. Abriendo mi pecho y expandiéndolo.

Lloraba de Amor por Pablo. Me pillaba ahí a menudo. Y pensaba: ¿qué me pasa? Y averigüé un poco: es Amor, Amor del Bueno. Con Miedo a perder, a perderle de mi lado.

Cosa que, por desgracia, y quizás, intuía, ha pasado.

Y ahora sigo llorando de Amor con Pena y todos sus tintes. 

Por Pablo.


Versión reducida en instagram: @elregalodepablo


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