De golpe y porrazo. "He muerto y he resucitado", como los Secretos
De golpe y resurrección
Las Muertes cotidianas
De
golpe, dejé de criar
De
golpe, dejé de amamantar
De
golpe, dejé de educar
De
golpe, dejé de besar y abrazar
De
golpe, dejé de dar un amor grande e infinito
De
golpe, dejé de recibirlo
De golpe, dejé de bajar cada mañana a la escuelita
De golpe, las 9 am, las 10 am, y las 14 am ya no son momentos de ir a la escuelita
De golpe, dejé de tener prisa por llegar
De golpe, dejé de colaborar en la escuelita
De
golpe, dejé los planes en familia
De
golpe, dejé de reírme contigo
De
golpe, dejé de jugar contigo
De golpe, dejé de crear juegos nuevos para tu evolución
De golpe, dejé de comprar manualidades nuevas
De golpe, dejé de cocinarte
De golpe, dejé de preparar biberón
De golpe, dejé de preparar ropita
De
golpe, dejé de poner lavadoras
De golpe, dejé de leerte cuentos
De
golpe, dejé de estar contigo en la bañera
De
golpe, dejé de preparar la bañera para tí
De
golpe, dejé de echar esencias relajantes en el humidificador
De golpe, dejé de ir caminando a tu lado tu montado en tu bici roja
De golpe, dejé de bromear contigo
De golpe, dejé de cantar para tí canciones inventadas por mi.
De golpe, dejé de poner en mi teléfono las canciones de Elsa y Ana para despertarte.
De golpe, dejé de despertarte cada mañana, subiendo sutilmente la persiana y dándote un masaje por todo el cuerpo para activarte
De golpe, dejé de ver y amar la belleza de tus lindos bostezos.
De golpe, dejé de cogerte en brazos. Y en la espalda. Y a caballito.
De golpe, dejé de ser tu tigresa y tu el tigrito, moviéndonos por las habitaciones.
De golpe, dejé de lanzarte desde arriba a la cama.
De golpe, dejé de meterme contigo debajo del edredon jugando a que venía alguien.
De golpe, dejé de jugar al escondite por la casa contigo. Especialmente dentro del armario de nuestra habitación.
De golpe, dejé de verte en tu asiento por el espejo retrovisor.
De golpe, dejé de abrir la puerta trasera izquierda cada vez que te montabas en el coche.
De golpe, dejé de llevarte en el coche con tus amigas al lado
De golpe, dejé de ver tu silla.
De golpe, dejé de limpiarte el culete
De golpe, dejé de correr contigo por las calles
De
golpe, dejé de ir a la compra contigo y correr con el carrito por los pasillos
De
golpe, dejé de encender el horno
De
golpe, dejé de recoger la casa
De
golpe, dejé de ordenar.
De golpe
dejé de pensar en cómo ayudarte en tus emociones
De
golpe, dejé de preocuparme por lo que podía estar pasándote que no contabas
De
golpe, dejé de hablar de crianza con otras madres
De
golpe, dejé de ir al parque contigo y subirme en los columpios
De golpe, dejé de negociar contigo cuando nuestras necesidades chocaban.
De golpe, dejé de ponerte límites cuando tu demanda me sobrepasaba.
De golpe, dejé de salir a comer fuera contigo.
De
golpe, dejé de levantarme pronto para prepararme antes de que te despertaras
De
golpe, dejé de preparar el desayuno para las dos
De
golpe, dejé de ver pelis con patatas fritas contigo
De
golpe, dejé de protegerte de peligros
De
golpe, dejé de tener conversaciones contigo
De
golpe, dejé de bajar al garaje, cada mañana, contigo
De golpe, dejé de esperarte llegar a casa por la tarde noche
De golpe,
dejé de hacer magdalenas y batidos para tí y tus amigas
De golpe, dejé de planear con otras madres para que pasaras ratos con tus amigas
De
golpe, dejé de dormir contigo
De golpe,
dejé de sentir tu piel contra la mía
De
golpe, dejé de verte
De
golpe, dejé de sentir tu calor
De
golpe, dejé de palpar tu corazón
.
.
.
De golpe
es cuestión de horas.
Un gran
golpe, donde el gran se queda corto.
Un golpe que no puede adjetivarse.
Un golpe que vive en mí, en cada uno de esos momentos nombrados.
y más que se me habrá olvidado nombrar.
Un golpe continuo.
Me han
dado por detrás y por delante.
Me he
metido en la pelea más violenta que pueda haber y me han pegado por todos los
lados.
Y no me he enterado.
PIM, PAM, PUM.
Y de pronto, abro los ojos. Y veo lo que ha ocurrido.
Es la experiencia de pérdida enormísima,
Y también y mucho, el maltrato y la nula ayuda recibida por los sistemas sanitarios y legales.
Cruel. Muy cruel. Inhumano.
Ansiedad,
Angustia, Grito, locura, llanto desconsolado, lamento profundo, entumecimiento,
inmovilidad, inerte, disociación mental.
Tengo el pecho congelado y el abdomen asqueado.
Es como un disparo a bocajarro en mi corazón. Siendo lo curioso que aún sigue palpitando.
***
De
golpe, dejé de ser quién creía ser.
Y Ahora,
¿quién soy, cuando el fuego todo lo ha destruido?
Y ahora,
¿quién soy, en medio de este vendaval que todo se lo llevado?
¿Cuando la máximo felicidad y el Amor grande se ha esfumado? ¿Cuando el dolor y sufrimiento todo lo ocupan? TODO. ¿Cuándo no hay motivos para continuar?
Y ahora,
¿dónde está la reinvención?
¿Surge
de las más auténticas cenizas?
Éstas que
soy yo ahora.
Como el
Ave Fénix.
Surge de
la más absoluta destrucción.
Del más absoluto
vacío.
Del no
hay nada.
Del solo
quedo Yo.
Al solo quedar yo, ¿quién hay ahí? ¿Quién soy?
Creo que tuvieron que pasar varios meses antes de que yo pudiera retomar cosas cotidianas que antes hacía. Recuerdo la primera vez que puse un lavavajillas. Fue un hito. Pensar en agacharme para echarle jabón y subir la tapa era un esfuerzo colosal. También, para hacerme yo misma un café. Y para ponerme ropa que tenía de antes y quitarme el pijama. O Conducir sola. Ponerme unos pendientes. Solo hacía que llorar cuando me obligaba a hacer el esfuerzo por moverme. Respirar era mi objetivo diario mínimo. Aún a día de hoy hay muchas cosas cotidianas que no puedo hacer y no he recuperado. No sé cuándo regresarán, la verdad no tienen por qué hacerlo. Y con las que si hago, voy y vengo, voy y vengo. Las cojo y las dejo. Las cojo y las continuo. Un universo cambiante a cada instante.
Los "De golpe" son pequeñas muertes cotidianas. De estas muertes, he conseguido, en algunas, resucitar. De Repente. Ha sido espontáneo. No forzado, a mi voluntad o planificado. No es mi mente racional la que ejecuta en la mayoría de los ejemplos. Pues poco puedo ahora planificar. Por eso, reconozco que, ha sido desde un lugar interno que parece que quiere vivir. Y reinventarse. Te cuento algunas. Algunas son nuevas para mi, no hay memoria de haberlas hecho antes, no hay un hábito establecido previo. Es mi mente creativa y mágica la que me sigue salvando.
De golpe dejé de Cuidar. Y de repente, me veo cocinando arroz blanco a Yako, el perro de mi hermano. Y preocupándome por su herida en el cuello. Los últimos años apenas le acariciaba.
De golpe
dejé de ser responsable afectivamente con las demás porque no podía ni conmigo
misma. Y de repente, me veo contestando corazones por whatsaap y preguntando a mis amigas
cómo están ellas. Estando yo en la más absoluta calamidad.
De golpe
dejé de dar Amor, y de repente surge en mi la idea de ponerme en contacto con asociaciones y ONGs para ver cómo
puedo compartir mi Amor por Pablo a niñas y niños que lo necesiten.
De golpe dejé de criar y educar en emociones. Y de repente, me veo dando consejos a mi hermano y cuidando su mundo emocional.
De golpe dejé de cocinar. Y de repente, a los 6 meses, me veo cortando verduras en la tabla y metiéndolas al horno de otra casa.
De golpe, dejé de hacer regalos y sorpresas. Y de repente, preparo con mimo mariposas de escayola para las amigas de Pablo.
De
golpe, dejé de ir a la compra. Y la vida me rescata del ruido social mientras
espero para entrar al dentista, cuando giro la calle y me encuentro para mi
sorpresa un herbolario. Se me había olvidado cuánto me gusta cuidarme de esta
forma.
De
golpe, dejé de jugar con Pablo. Y de repente, pinto y hago escayola, como si
estuviera con él. Pinto cuadros y murales para él. Y para mí.
De
golpe, dejé de leer cuentos cada noche. Y de repente, un sueño nocturno me recuerda que lo hacía cada noche y me propone leerte uno. Y mi imaginación me ayuda a escribir uno nuevo para ti.
De golpe
dejé los parques. Y de repente me dejo llevar y me meto al que siempre íbamos,
para estar contigo.
De golpe dejé de trabajar. Y de repente la vida me propone de forma espontánea acompañar y sostener emocionalmente a una persona que se vino abajo en un retiro. Fue impactante. Algo se apoderó de mi. Y a otra persona en el sofá de su casa. Y a otras en el mío. Y me doy cuenta lo bien que me sienta. Y la vida me dice un Eh! Ésta es tu vocación. No lo olvides. Así volví despacio a ella. Sin planificarlo, sin obligarme. Confiando en el flujo de los acontecimientos. Pues que Pablo se haya ido de una forma tan arrasadora, me ha colocado internamente más que nunca en el momento presente.
Es el Amor el que me mueve. El Amor por Pablo moviliza cada gesto de Amor y creación que arriba cuento. Pues le amo tan a lo grande, y cada vez más, que vibra hasta lo más profundo de mi. Vive en mi. Y ahora no hay "objeto del amor" aquí. Envío amor hacia Pablo continuamente. Pero en la materia que es donde estamos, o lo envío hacia mi y crece mi Amor propio, o es hacia otras personas. Hay algunas veces de las que me siento destruir y caer al más oscuro pozo, en las que mi mente mágica creativa y el Amor me conectan con un sentido a esta experiencia horrible y el flujo del Amor regresa. A veces lento, a veces intenso, a veces rápido. Y me conectan con el alma de Pablo, con su Ser. Y el flujo del amor me conecta por esos momentos con la Vida y su Sentido. Y ahí, solo ahí, Confío.
En este continuo morir y revivir me experimento cada momento. Pues ya no es cuestión de días. Es cuestión de momentos. No hay días buenos o malos.
Hay momentos.
Hay minutos.
Hay segundos.
Y me dejo llevar por lo que hay en cada uno de ellos.
Pues estar viva es un triunfo,
como diría mi abuela Salomé.
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