Una Revelación de las estrellas
Un
mes antes de que te fueras de aquí, te contaba, cada noche, el cuento del
estrellito Pablo. Sin saber muy bien de dónde, brotó de mí en aquel momento:
“Ahí
está (apuntando al cielo) el estrellito Pablo
La
estrellita Olivia,
La
estrellita Lía,
El
estrellito Luigi
El
estrellito Rubén,
Y
jugaban juntas.
Y
venía la mamá estrella, y les decía:
“tenéis
que estar todas juntas”
Y
ahora cuando vengan las estrellas fugaces, ¡hay que atraparlas!
Ahora,
vienen, adelante!
Y
las cogíais.
¿Cómo?
Así:
(con la mano encerrada en gesto de atrapar) y haciendo Fiu, fiu, fiu…con la
boca
Y
todas, jugaban juntas, en el cielo.
Felices.
Sabes,
Me
invade el silencio.
Un
silencio que ensordece.
Te
estaba preparando para ir a tu estrella, amor. Sin saberlo.
Para
hacerte el tránsito más amable, corazón.
Me
muero de la pena y frustración.
Pero
también me lleno de esperanza y fe, porque te preparé como supe.
Para
tu momento final aquí.
Días
antes de la inspiración de este cuento, un impulso me llevó a comprar el libro
de El Principito en una librería a la que entré sola. Quería leertelo a ti, una
lectura para ti. Pero tu me decías en la cama: “no, este no”. Veíamos algún
dibujo del cordero y la boa, pero no profundizábamos. Ahí lo dejé.
Después
de que te fueras, lo miraba de reojo. Pensaba, ¿qué querrá decirme este cuento?
Estaba confusa. Un día, así, de repente, pues así suceden los mensajes del
universo, veo a una amiga con una camiseta de El Principito. Sentía tanto dolor
en ese momento que apenas me fijé, pero se quedó grabado en mi subconsciente.
¿Por qué lo sé? Porque me volví a encontrar la señal. A los 2 días, en una
clase de danza, en el descanso de la infusión, al elegir una taza, veo que hay
una del principito. Uhm, algo me llama. La cojo sabiendo que era para mí. Y leo
en ella: “On ne voit qu'avec le coeur, que l'essentiel est invisible aux yeux”,
“solo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible a los ojos”.
Lo INVISIBLE…lo que nuestros ojos no pueden ver, lo que está más allá de la materia
visible, del cuerpo. Sentí un vuelco dentro de mí.
Entré
en la sala, y comenzaba la dinámica del movimiento auténtico. Es un ejercicio
en el que se da espacio a lo transpersonal, a lo invisible, o energético. A aquello
que nuestros ojos no pueden ver, pero se puede captar con los sentidos. Justo
después de ver la frase. Lo sentí una señal. Se hizo un círculo, repartimos
cartas de un tarot, elegimos una, y meditamos. Después, en el silencio, y
sostenida por la mirada de una compañera, teníamos que dejarnos llevar por el
movimiento corporal que nos surgiera. Comencé sintiendo una fuerte presión en
el pecho, intensa. Llegaba hasta el vientre, subía hasta la garganta. Mi primer
movimiento fue “quitármelo”, con las manos haciendo el gesto de sacarlo y tirarlo
al suelo. Cuando acabé, me sentía más liviana. Mi cuerpo estaba más ligero. Me
quedé sintiendo en el pecho, sintiendo mi corazón. Estaba aún muy aprisionado. Le desbloqueo con mis
manos. Y siento, digo siento, una fuerte presencia de energía a mi lado. Y
comienzo a abrir mis brazos, hacia ella. Sé que eres tu. No hay palabras que
puedan explicarlo. Veo como me das unas alas para que me las ponga en mi
espalda. Las cojo y lo hago. Y abro mis brazos-alas, y te doy la mano, volando
juntas mientras bailamos.
Entra
una potente luz en un rincón de la sala y decido ir para allá. Siento, que debo
entregar mi corazón, entregarte mi corazón.
Y
escucho una voz: “pero quédate algo, mami”
Ah,
vale. Asiento llorando.
Me
quedo un poco para mí, y el resto hago el gesto de entregarlo a la tierra.
Entrego mi corazón a la madre tierra por ti. Como se diría en la sabiduría
ancestral, he entregado un hijo a la tierra….como hago con mi sangre menstrual
desde que te has ido. Y cuando acabo, sintiendo una profunda paz, nos indican
ir a escribir. Y voy, escribo, y ahí, estupefacta, me viene la gran comprensión….
Ah!ERES TÚ MI PRINCIPITO!!!!La emoción me invade, la alegría me corre por la sangre. Estás aquí amor, enviándome mensajes. Y me doy cuenta, más intensamente que nunca en esta crisis, como relata el escritor con el principito, que lo esencial es continuar la relación de otra manera. Ahora la relación es de dentro hacia dentro: hablándote, escribiéndote, abrazándote. Aunque no te vea, porque lo esencial, es invisible a los ojos. Y aunque esto lo hago desde el primer día, ahora me lo cuentas tú, me lo confirmas tú. Me sobrecojo a unos niveles indescriptibles. Y me acuerdo de lo que, cada viernes, te decía cuando te ibas a dormir con tu papá: “Aunque no me veas físicamente, estoy siempre contigo”. Era una frase muy sonada entre nosotros. Y en mi más profunda pena también, me doy cuenta, que, Ahora, eres tú quien me lo dices a mí.
Y
me hielo, con el destino, con el manejo del inconsciente sobre mi vida.
Con
un No Sé nada, y lo sabía Todo.
Muy
loco, I know.
Pasados los días desde esta gran comprensión, leyendo despacio en la madrugada el libro, digiero y mastico lentamente cada frase y descubro por qué me decías que no lo leyera en aquel momento. Dice así:
“Esta
noche, hará un año. Mi estrella se encontrará exactamente sobre el lugar donde
caí el año pasado…
Hombrecito,
¿verdad que es un mal sueño esa historia de la serpiente, de la cita y de la
estrella?
Principito:
Lo que es importante, eso no se ve.
Ciertamente…
Principito:
Por la noche, mirarás las estrellas. No te puedo mostrar donde se encuentra la
mía, porque mi casa es muy pequeña. Será mejor así. Mi estrella será para ti
una de las estrellas. Entonces te agradará mirar todas las estrellas…todas
serán tus amigas. Y luego te voy a hacer un regalo…tu tendrás estrellas como
nadie las ha tenido. Cuando mires al cielo, por la noche, como yo habitaré en
una de ellas, como yo reiré en una de ellas, será para ti como si rieran todas
las estrellas. ¡tú tendrás estrellas que saben reír! y cuando te hayas
consolado (siempre se encuentra consuelo), estarás contento de haberme
conocido. Serás siempre mi amigo. Tendrás deseos de reír conmigo. Y abrirás tu
ventana así, por placer, y tus amigos se asombrarán al verte reír mirando al
cielo. Entonces les dirás: sí, las estrellas siempre me hacen reir. Y ellos te
creerán loco.
Esta
noche, sabes, no llega. Parecerá que sufro, parecerá un poco que me muero. Es
así, no vengas a verlo. No vale la pena…
Comprendes,
es demasiado lejos. No puedo llevar mi cuerpo allí. Es demasiado pesado. Pero
será como una vieja corteza abandonada. No son tristes las viejas cortezas.
Yo
callaba. Se descorazonó un poco, pero aún hizo un esfuerzo:
Principito:
¿Sabes? Será agradable, yo también miraré las estrellas. Es allá, déjame dar un
paso, solo.
Y
se sentó porque tenía miedo.
Y
dijo aún:
Principito:
“sabes, mi flor, soy responsable, y es tan débil! Y tan ingenua! Bien…eso es
todo.
El
principito vaciló aún un momento, luego se levantó. Dio un paso. No hubo nada
más que un relámpago amarillo cerca de su tobillo. Quedó inmóvil un instante.
No gritó, cayó suavemente, como un árbol. En la arena, ni siquiera hizo ruido”
En
sus palabras, oigo tu dulce voz contándomelo ahora tú a mí.
Aquello
que no supiste expresar, ahora, lo haces.
Ahora
entiendo el cuento del estrellito Pablo.
Ahora
entiendo, como sonaba en mi cabeza desde hace tiempo la canción de Peter Pan
“Aquella
estrella de allá, hoy brillará por mí. Tus sueños se realizarán, siempre ocurre
así…” y cómo jugabas los últimos días con tu amiga Aurora a ser Peter pan…
Esta
gran y profunda revelación ha durado unas semanas. Comenzó semanas antes de ver
la camiseta de mi amiga, en el retiro de escritura y autocuidado que impartió
Rocío en Cañicosa. Allí me tocó una carta con un dibujo que simulaba el cuento
del principito, que decía:
Geee, siempre brillará una estrella.
El
principito, mi amigo invisible.
Pablo,
mi hijo invisible.
Mi
estrellito PABLO.
Mi guía Pablo.
Cada
noche, miraré una Estrella.
TE
AMO ETERNAMENTE.









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