Se me fue el AMOR fisico y presente. El combustible. ¿Y ahora qué?
¿Sabes? Se me fue el dar amor. Y no un amor cualquiera. El amor grande. Era inmenso, inmenso, inmenso...una entrega enorme, dada, amada, sin costes, sin deudas.
Mi Amor se llama Pablo. Era mi relación, mi persona.
Vivíamos solos y la crianza fue de mí para mí, prácticamente. Mi foco era él, sin duda alguna. Un poco yo, también.
Pero tenía 3 años, estaba en mi piel aún y comenzábamos ahora el proceso de ir
separándonos. Teníamos un vínculo tan sentido, tan profundo, tan fusionado, una
sola mirada bastaba para conectarnos. Él me brindó la mayor felicidad y la
expansión de mi corazón, y ahora no está aquí, físicamente.
Entonces
reflexiono qué es lo que me está ayudando a sacar fuerza en momentos tan crudos.
Miro mi persona por dentro, y si bien esto depende de cada una, nuestros
propios recursos internos dados y desarrollados, y nuestras vivencias anteriores
con las pérdidas, visiono cosas universales que quizás, puedan ser compartidas.
Aquí van.
-Dar amor. A quien sea, como sea. Poco a poco. Parece que lo doy con mi presencia, y con la forma en como llevo el duelo. Me dicen que llena y asombra. A mi esto me sube la moral, para qué mentir. Debe ser. Me cuesta verme. Además, con mi creencia familiar de que "hay que dar ALGO MATERIAL". Algo a cambio. Que con mi ser, mi presencia y mi amor no es suficiente. Ya llevaba un tiempo comprobando que no es así y transformándola, pero ahora, la verifico aún más. Gracias.
Hacer algún regalo,
como un beso a mi hermano, una pintura para Olivia, una escucha a mi amiga, una
infusión en mi casa, un libro que siento que alguien necesita leer, contestar con más de una reacción fácil un mensaje de whatsap. A veces no puedo y está bien. Pero otras me
esfuerzo, mucho, muchísimo. Por mí también, porque me sienta bien. Esto lo estoy haciendo desde hace poco. Antes no
podía a veces, ni preguntar qué tal estás. Ahora muchas veces tampoco. Me esfuerzo porque no puedo vivir minuto a minuto con tal dolor y desgarro, es imposible. Y
yo quiero vivir mientras esté viva, lo de sobrevivir ya lo hice 33 años atrás y
las consecuencias fueron terribles.
-Recibir Amor. Fíjate qué cosas: Un simple corazón de whatsap, un mensaje de alguien que hace tiempo que no veo, una llamada perdida, un corazón dibujado en un papel, una visita inesperada, una persona que no conozco y que se vuelca en ayudarme y que se convierte, de pronto, en importante para mí, una bolsa llena de ropa nueva para mí, unas rosas, comida vegana cocinada con amor que me llega así de repente en una gran bolsa, una taza con dulces enviada en un paquete de seur, un café con amor, un maletín de pintura acrílica con un lienzo en blanco (mi vida ahora), un cuídate de alguien que apenas conozco y no sabe nada de mí, una clase de danza regalada, un tinte de pelo echado sobre mi así, de improvisto, un esfuerzo de una amiga por quedarse más conmigo, una sesión de reiki improvisada, unos caballos que se me acercan cerca, muy cerca…¿parecen cosas pequeñas? para mí son gigantes. Imagino mi batería interna como la del teléfono móvil, que se va llenando de rayitas mientras va pasando más rato conectada. Pues mi batería vital está a 0 o -0. Las rayitas son el amor. Va subiendo, subiendo gracias al Amor que me visita en sus diferentes formas.
-Mirar la muerte. Siento la muerte cerca, y no porque piense que me vaya a morir, que también me pasa, sino porque está. La veo, la huelo. Forma parte, me hago amiga, poco a poco, cada vez más. La belleza de la naturaleza me ayuda a acercarme a ella. Observo como los árboles muertos caen, junto a los vivos. Cómo una hoja se marchita y al lado, una resplandece. Un campo de girasoles marchitos, todos juntos, unidos. y yo me sumerjo entre ellos. Y es que la muerte me ha visitado de la forma más cruel e inesperada. Y esto me habla mucho de ella, de su posible presencia instantánea. Un día al subir a casa, me encuentro una mariposa muerta al lado de una casita de juguete que tengo en el recibidor de fuera de casa. ¿Cómo puede ser? Vivo en un ático, ¿cómo ha subido la mariposa allí a morir? ¿y al lado de la casita? Veo rápidamente el simbolismo: la muerte ha visitado nuestra casa. un sí ensordecedor aparece en todo mi ser. Y la mariposa, querida mariposa, que es una señal de que Pablo está cerca. No me digas que no es impactante, me digo, te digo. Yo solía pensar que la vida es eterna, que la muerte es para los mayores. Este chip inconsciente es absurdo en mi caso, pues llevo perdiendo personas amadas desde bien pequeña, y además personas jóvenes. Pero jamás imaginé ni cabe pensar que un hijo es posible. Es de locas pensarlo. No nos lo permitimos, pues mira lo que pasa. El desastre es insostenible, el Infierno ha llegado. Y con todo esto, Pablo me ha dicho un día que morir está bien. Sí, hijo, comparto esto con el mundo. Lo necesito. Y yo, como una humana que soy, trato, y digo, Trato. de integrarlo despacio. Sabes, he tomado esta actitud porque cuando murió mi padre, me escondí. Era joven y no tenía recursos, la pérdida fue muy traumática para mí. Pero ya después de pasar este duelo tan largo, el día que Pablo se fue, me dije: Ahora voy con todo. Ya vale de ocultar. Si muero en el intento, qué más da. Pues acabo de perderlo todo.
-Hacer vivo a Pablo: ¿cómo? Nombrándole, aunque duela. Arroparme con su ropa, hablar con él cada instante que le anhelo. Llorarle. Pedirle ayuda. Ponerme sus pulseras, besarlas. Comer en su cuenco de bambú. Jugar con sus juguetes. Mirar sus fotos y tocarle. Con mi dedo recorrer su precioso pelo rubio en una foto, y su linda cara de ángel, llorando inmenso pues mi pena es enorme de tener ahora que consolarme con esto. Pero me alivia, me calma en algún lugar recóndito de mi alma. Me une a él.
-La FE: Mensajes de que estás, señales que me envías diciéndome que estás conmigo. Son cosas que solíamos hacer juntos. Ahí siento que estás. Voy aún descubriéndolos y me estás ayudando. Cuento algunas. Miles de mariposas de colores que me rodean. Solíamos llamarlas y venían cuando estábamos en el parque, nos llenábamos de felicidad. La mariquita, amor. Un día en plena crisis de rabia, salgo a la terraza y miro tu bici. Y de repente, veo una mariquita. ¡una mariquita en la rueda¡ mi energía cambia instantáneamente. Ahí estás! La mariquita es una señal entre nosotros. Es el insecto del cuento que te contaba cada día. Lo dejo ahí, y otro día enciendo el ordenador y me doy cuenta que tengo una mariquita de fondo de pantallas, ahí bien grande. Me lleno de asombro. Me viene el recuerdo de cómo, desde bien pequeñito, señalabas con el dedo la pantalla… Otro día a un buen amigo se le sube una mariquita por la cara, despacio, con amor…mientras habla conmigo. Y también te comunicas con tus amiguitas en sueños o miles de maneras, y me llega. Y esto, buah, no sé cómo explicarlo. Cuando las señales aparecen, es una tirita gigante que cubre mi roto corazón. Y quizás la mente se cuestione si son cosas del azar, si lo hago para consolarme, si es mi parte mágica buscando consuelo espiritual. Yo en mi certeza comparto que no, pues es algo entre Pablo y yo. La presencia de energía que siento en ese momento, es tan inmensa, que no tengo ninguna duda. y es fortuita. es sincrónica. ES.
-Traspasar
el ciclo de dolor, en su intensidad, con lo que aparezca. Quedarme medio
muerta, para poder renacer. Es literal. Así es, del dolor al regalo, a la creatividad. Pues la intensidad emocional es tan
fuerte, tan extrema, que quedas muerta, desecha. Pero, ¿sabes? Aparece una luz.
La luz del…¿y ahora qué hago? Son las 10.00 h y ya estoy así, queda todo el
día, ¿qué hago? Y veo unas pinturas. Y las cojo. Y pinto al tun tún. Los colores
me envuelven, la música aflora. Y las palabras del alma la siguen. Y escribo,
escribo, escribo. Inspirada por un no se qué, un qué sé yo. Que es un espíritu
que me envuelve. El mío, mi Ser Superior. Pablo habla, Pablo aparece. En un
recuerdo, en una imagen que brota, en una comprensión impactante. Y AH, que
gran alivio. Son momentos que saboreo como haría con un bombón praliné en la lengua. Lo vivo hasta el infinito, pues no sé cuando
llegará de nuevo el ciclo de devastación. Y ahí me quedo, me quedo, me mezo, me
arrullo…
Y si bien como decía siempre he pensado que la vida es eterna y la muerte no llega, colocándome en el gran miedo a morir, ahora mi pensamiento va cambiando desde esta experiencia, y me dice que somos almas eternas viviendo el viaje de la vida, y que es el cuerpo que habitamos el que muere aquí, en la tierra.
AMOR Infinito, AMOR eterno, AMOR contigo, AMOR sintigo, AMOR conmigo, AMOR mío, AMOR. PABLO. MAMÁ. NOEMÍ.






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