Sincronicidad y señales, ¿qué son?

 20-septiembre



Con esta reciente historia, quiero reflejar qué es la sincronicidad. Llevo un tiempo conectada con este fenómeno, pero ahora, es un no parar de señales que se unen entre sí para lanzarme mensajes de confianza y fe. 

Sucede cuando un conjunto de eventos, ya sean personas, imágenes, acciones, pensamientos, palabras, todas juntas sucedidas en un espacio corto de tiempo, o de forma aislada, se conectan y lanzan un mensaje relevante. Por ejemplo, pensar en alguien que nos llama después. Ver un cartel en la calle acerca de algo que nos llama la atención y que nos llegue la información por otra vía también. Son señales que nos traen algún mensaje que necesitamos recibir, y nos llevan a comprender algún aspecto fundamental de nosotras. No parten de la reflexión ni la lógica, no hay causa-efecto. Si no que ocurren, sin más. 

Es algo que a veces llamamos telepatía. Yo lo quiero  llamar pura magia, ésta que da sentido a nuestra vida, y la guía nuestra Alma.

El sauce llorón

¿Sabes qué? Últimamente cantaba con Pablo a grito pelao en el coche una canción de la Oreja de Van Gogh titulada “la chica del gorro azul”. Soy una fan de Amaia Montero. Me había olvidado hasta hace bien poco, que rescaté un disco suyo de casa de mi madre. Sí que recordaba que cuando la escuchaba y seguía con mi voz la suya, me subía la vibración y conectaba mucho conmigo, me daba paz. Cuando poníamos esta canción en el coche, Pablo se ponía muy feliz. Conectaba con mi alegría. Yo era inmensamente feliz viendo a Pablo cantar y bailar por el retrovisor, imitándome y a la vez buscando su propio ritmo y voz. Pero cuando se fue, me venía a veces a la cabeza y el dolor y la pena me invadían. Sabía que tenía que dejarla sonar y escuchar el mensaje que me traía Pablo, pero me dolía tanto solo imaginar cantarla…era nuestra canción. Y ya no está su voz.

¿Sabes qué, también? Que el día que recibí la fatídica llamada, estaba en mi casa, acababa de finalizar un taller en terapia sistémica, y me quedé meditando unos minutos cuando apareció mi abuela Vicenta, mi yaya, mi abuela paterna. Ahí estaba su energía, no la había vuelto a ver desde que falleció hace casi más de 20 años. 

Y ésta fue la última luz que vi antes de la gran oscuridad…

Un día de esta crisis, mi hermano me rescató de la cama. Me dice: “vamos a dar una vuelta con la furgoneta nueva”. Yo, como un perro, le seguí. Pasamos dentro de la furgoneta, sin pararnos, por una calle en la que de repente veo un gran sauce llorón. Automáticamente, un escalofrío me recorre y recuerdos de mi infancia empiezan a aparecer en mi consciencia, mientras lo observo por el retrovisor. Imágenes de aquel gran sauce llorón que estaba en la casa de la sierra. Es donde estoy ahora actualmente viviendo con mi madre y mi hermano. El recuerdo de que, de niña, me metía debajo de sus enormes ramas, para protegerme del caos exterior. Y esta casa es de mi familia paterna, donde conviví muchas temporadas con mi abuela paterna Vicenta, a quien he nombrado más arriba. El sauce ya no está, sus enormes ramas rompieron algunas tuberías de la casa y se cortó. Comprendí que cuando fallecieron todos, mi abuela, mi abuelo, mi padre y mi tío, el sauce dijo…hasta aquí la casa, la invado. De repente, el sauce, la protección a mi niña y mi abuela paterna se habían conectado en cuestión de segundos.

Vuelvo a la historia. Cuando llegamos al sitio donde íbamos, me quedé dentro de la furgoneta, y me doy cuenta que me ronda una señora de unos 60 años con el pelo corto y un vestido. De repente, en mi conmoción emocional, me doy cuenta que lleva bastante rato por allí. Y me doy cuenta que me recuerda a mi yaya. Impresionada de los mensajes tan seguidos, miro más alrededor, y veo que hay una familia de sauces llorones, más delgados, en un parque cercano. Comienzo a buscar el significado espiritual del árbol en internet y me llegan mensajes como “es el árbol de la melancolía, y donde los chamanes se metían debajo de sus ramas para conectar con el más allá”, “su esencia se usa para confrontar la negatividad y poder salir de crisis vitales…”. Así, inspirada por este movimiento, le pido a mi hermano volver al gran árbol. ¡Eran señales muy claras! Me bajo de la furgoneta y como puedo, me meto un rato debajo de sus ramas…donde pude sentir una especie de alivio…

Al día siguiente, quedo con unas amigas, y al terminar la sesión, se lo cuento. Y me viene a mi consciencia la imagen de Pocahontas. Y caigo… ¡Pocahontas iba a hablar con su abuela al sauce llorón! ¡Es alucinante! Más aún, me puse a ver la peli para seguir indagando acerca de mi relación con mi abuela paterna y el sauce. Y lo que ocurrió es que me ví en Pocahontas. En la amazonas que ansiaba y buscaba la libertad para salir de la autoridad paterna, y buscaba consejo en su abuela-sauce. Además, el mejor amigo de Pocahontas era un colibrí! Imagínate quién es el colibrí a nivel simbólico para mí…

El caso que, no sé si al día siguiente, decido volver al Sauce protector, para calmar mi dolor. Sola conduciendo. Creo que fue la segunda vez que cogía el coche sola. Y una vez dentro, comienza a sonar en mi mente…”de un sauce llorón, una almendra se calló, y llora triste porque aún no ha caído su amor”…y llorando, me doy cuenta que es nuestra canción, la que cantábamos juntos a pleno pulmón en el coche!!la chica del gorro azul hablando del sauce!! Y llorando aún más, me la pongo, y cantando con Pablo y para Pablo, la canto una y otra vez, mientras llego al sauce. Y allí, conmocionada, me vuelvo a meter debajo. Ésta vez siento de forma más intensa como una energía me sube de los pies a la cabeza y me lleva a hablar con mi abuela Vicenta, buscando consuelo y señales, y finalmente encontrando una gran calma interior. 

¿Cuál es el sentido? Mi hijo me estaba dando las señales para volver a mí...

- Para escuchar la Oreja de van Gogh, mi grupo favorito de la adolescencia, esta etapa de reivindicación y afirmación (como lo que necesito ahora). 

- Para encontrar la Voz que perdí cuando mi padre comenzó a enfermar.

- Para conectarme con mi abuela paterna, que en terapia sistémica simboliza la fuerza espiritual, ésta que tanto necesito ahora.

- Para encontrar vías de sanación del inmenso dolor y desesperanza que me atraviesa.

En definitiva, me queda claro, que Pablo es mi Guía Espiritual. El que guía hacia mi verdad. 

Gracias, CORAZÓN.

Si comienzas a observar señales, cosas que te llaman la atención, te preguntas…¿y esto, qué raro…y esto, qué me querrá decir? Quédate atenta, no hagas nada. 

Solo observa. Observa tus pensamientos, recuerdos e imágenes. 

Respira. 

Y el mensaje llegará. 

El mensaje de tu alma te espera.






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