Primeras palabras que resumen mi primer mes sin tí
10 agosto.
Está siendo un auténtico maremoto vital. El contador de mi vida se ha puesto a 0 mientras el mundo sigue funcionando. El desgarro y el dolor son tan intensos, que me estoy permitiendo que salgan tal y como hago en mis acompañamientos: desde el alma: desde dentro hacia afuera. Tirando platos, rajando colchones, constelando espontáneamente o sacando un grito y un llanto que me resquebraja, importándome bien poco las opiniones ajenas. También estoy muy cansada y paso ratos mirando al infinito sin saber muy bien cómo seguir o, a veces, sin querer seguir. Lo grandioso es que también llegan momentos de mucha expansión espiritual después de las crisis y siento que Dios está cerca. Y sabes, mi hijo también lo está.
Te aseguro que no estaría escribiendo esto si no lo estuviera experimentando.
Y es un pilar fundamental que me ayuda a seguir levantándome cada día.
Tengo una preciosa Red de amigas y amigos del Alma muy cerca que ni era consciente. Me sentía muy sola previamente a esto y resulta que, estaba semillando una Tribu. Qué importante lo que he aprendido este último año: dar altruistamente mientras me cuido, es decir, encontrando mis propios límites de entrega. A esto me ha ayudado mi maternidad y mi separación de pareja. Esto me ha traído el gran regalo que estoy recibiendo ahora. Es increíble que en medio de tanto dolor surjan regalos. Y sí, quiero transmitirte que todo cabe. El dolor con el placer, el llanto con la risa tonta, la ira descontrolada con la paz interior. En contra de los pensamientos que fabrica la mente para colocarnos en roles automáticos: “no puedo estar bien”, “como voy a llorar así”, “por mi hijo ahora no vivo”. Son patrones que nos hacen sobrevivir al DOLOR inmenso que surge. Pero lo tapa. Y sabes, cuando murió mi padre, hace ya 15 años, no pude con ello y lo tapé enfadándome con la vida y con un supuesto Dios que había. Me ha costado 15 años recuperarme. Y cuando Pablo se fue corporalmente, decididamente me coloqué en otro lugar: en atravesar lo que aparecía como pudiera AHORA.
Sabes, también te comparto que he conectado con el miedo a mi propia muerte. A pesar de haber estado siempre muy cerca, pues perdí joven a mi padre, abuelos y hace poco el que quedaba, mi tío, todo vía paterna, sentía que aún no había cerrado con la Muerte y así ha pasado.
Ni de broma me imaginaba yo esta tragedia.
Raúl, mi terapeuta y amigo experto en duelo, me está ayudando a verla de otra manera. De una forma que ven en Oriente, y que en Occidente hemos perdido totalmente: la muerte está en la vida. Solo tenemos que mirar más enfocado. La vida es un viaje terrenal de superación para completarnos, acoger nuestra Sombra, Ver nuestra Luz, y conectar con el Amor que somos. Y la Muerte, dicen, que la vuelta a casa. Te cuento esto con una tremenda angustia e incredulidad de lo ocurrido, cuando me ataca el golpe de realidad, que no es más que una negación y rechazo a esto porque quiero a mi hijo aquí conmigo.
Me pregunto cómo podré en el futuro trasladar esta necesidad a un sentimiento continuo de conexión con él, de otra forma.
Me visualizo compartiendo mi proceso de Maternidad y Duelo a grandes grupos de personas. Esta ostia es tan grande, que como para no oírla.
Sabes, Pablo era mi centro. Vivíamos solos, con una relación de tú a tú y de madre a hijo jerárquica pero sana. Jamás he experimentado algo tan puro y tan sentido en todo mi cuerpo. En mi crianza he podido observar y trabajar el control y dependencias con mi hijo para ir Soltando, mirándome mis heridas de la infancia y permitiéndole, en la medida de mi nivel de consciencia, SER libre de mis ataduras, para que pudiera conectar con su autenticidad.
Y su partida ya sí que es un Soltar en mayúsculas. Ay.
Mi Ángel ha vivido 3 años, pero ha valido por 100.
Te agradezco hijo todo, TODO lo vivido.
Y a tí que me lees, te aprecio mucho y te siento en la distancia en mi corazón
Noemí-Doni
La que sirve a la Gran Madre
La Muerte y la Vida. Unidas.
La Desnutrición y la Nutrición. Unidas.
El Yo y el Alma. Unidas



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